Qué hay dentro de un sofá bien hecho
Estructura de pino macizo, resortes zig-zag y espuma de alta densidad. Lo que no se ve es lo que dura toda la vida.

La verdadera calidad de un sofá está en lo que no se ve. Puedes tapizar cualquier estructura con una tela hermosa, pero si el interior no está bien construido, el sofá se hundirá y perderá su forma en pocos años.
Todo comienza con la estructura. Usamos pino seco macizo, seleccionado para minimizar movimientos y grietas, con uniones atornilladas y encoladas en lugar de simples grapas. Es la diferencia entre un marco que dura décadas y uno que se afloja con el uso.
Sobre esa base trabajamos el sistema de soporte: cinchas elásticas y resortes zig-zag que distribuyen el peso de forma uniforme y devuelven el confort asiento tras asiento. Encima, espuma de alta densidad que conserva su firmeza sin deformarse prematuramente.
Cada uno de estos componentes cuesta más y toma más tiempo que las alternativas económicas. Pero es precisamente esta honestidad de materiales la que permite que un sofá Concordia acompañe a una familia por generaciones, y que valga la pena retapizarlo en lugar de reemplazarlo.
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